viernes, 17 de marzo de 2017

HISTERIA COLECTIVA Y SUBVERSIÓN CULTURAL



Por: Juan Rosi
Lo ocurrido en Olavarría, no solo termina en el recital del "Indio Solari", cultor de la música satánica, un rock totalmente expresivo, que lo dice sin tapujo, en su gran mayoría los seguidores de su música la denominan "misa ricotera". Este personaje se ha transformado en un líder para muchos argentinos con una mística, casi cuan sacerdote diabólico fuera, con pocas apariciones, sin propaganda, casi nada se conoce de su vida privada, pero sin embargo convoca a centenar de miles de seguidores a sus recitales. Cada aparición en público de este personaje, me estoy refiriendo a sus recitales, ronda en sus seguidores la muerte, produce todo tipo de accidentes, es una orgía de drogas, alcohol y sexo; no solo es un místico sino que para esa gran mayoría es objeto cultual, me pregunto ¿como es que las autoridades políticas permiten que esto ocurra? La subversión cultural que se diera en los 60 a través de la música hoy rindió sus frutos, esta guerra que comenzó contra Dios y la civilización Cristiana demuestra a las claras como ha "triunfado". Las autoridades "eclesiásticas" no expresan una condena para atacar su ritual satanísta y las consecuencias catastróficas que producen en la sociedad, donde sin dudarlo la ofrenda es la vida de muchos argentinos. Existen otras expresiones musicales donde también convocan a miles de seguidores, pero ¿porque este tipo de música produce semejante histeria? Respecto del satanismo. La versión eclesiástica en la existencia de demonios y diablos es la más tradicional y también la más atacada por los racionalistas, esos "ilustrados modernos". Pero vamos a darle la razón y estar de acuerdo con ellos en que tales entidades no existen (vamos a hacer el ejercicio solo por un momento), para ello vamos a guiarnos por la tesis de los propios seguidores de satán. Según los propios satanístas (o al menos una corriente dentro de ellos) el satanismo se caracteriza simplemente por ser una forma de rebelión contra todo lo establecido, una anarquía absoluta cuyo límite (para los más moderados) radica en no joderle la paciencia a los demás, pero fuera de esta ley todo es permitido, cabe aclarar que en esta línea de pensamiento satanás es solo una figura simbólica, no existe como ser. Siguiendo ésta línea podemos argumentar que el noventa por ciento de los músicos liberales o libertarios son “satanistas” y así lo manifiestan en sus excesos en su transgresora forma de vivir y en la lírica de sus canciones. Sabemos que el marxismo cultural (siguiendo la definición de estos satanistas agnósticos sobre el satanismo) tiene un gran ingrediente satanista en cuanto se opone a la tradición a la familia y propugna aquellos valores que el mismísimo Lavey estableció en su famosa “Ley del Tehelema”. ¿Qué tiene que ver todo este chorizo con esos cuatro pendeviejos del rock?, la música es transmisora letal de valores e ideas, según los expertos en comunicación y aprendizaje se retiene y se aprende muchísimo mejor cuando se utiliza el hemisferio derecho del cerebro, y esto se logra con la música de manera fenomenal. Así que no se trata de argumentar ingenuamente que “yo escucho lo que quiero y tomo lo que quiero”, eso es relativo y válido para quienes ya se han formado debidamente, pero cuando se trata de adolescentes y niños la cuestión cambia radicalmente, y “saberlo educar” suena lindo y hasta fácil pero de fácil no tiene absolutamente nada y hoy en día requiere de un exhaustivo lavado de cabeza en casa prácticamente todos los días todas las semanas todo el año, la música “satánica” es extremadamente tóxica. Y, a guisa de lo anteriormente mencionado, podemos decir que si se quiere una sociedad satánica, se deben enseñar valores satánicos, y la música es un camino muy potente para ello y más aún cuando se utilizan a “líderes de opinión” (así se les llama en marketing a los referentes, ídolos, gurúes etc), para transmitir esos valores, se logra un coctel molotov directo al cerebro muy bien diseñado en Franckfurt, Tavistock etc hace ya mucho tiempo. Lo grave es que quienes tendrían que expresar su condena, como dije antes, son las autoridades eclesiásticas, sobre todo que a esos lugares concurren muchos que se dicen “CATOLICOS” pero el estado de apostasía en que se encuentra ha logrado establecer que el demonio ya no existe y entonces estos recitales quedan para unos fanáticos que solo consumen estupefacientes y son violentos, pero le sacan el fundamento principal que es el objeto subversivo de la música y la adoración al mismísimo demonio.

4 comentarios:

  1. El satanismo actúa abiertamente y las autoridades "eclesiásticas" callan, apoyando con su silencio cómplice el rock satanista, y las autoridades civiles no prohíben, por razones de la seguridad pública, semejantes eventos.

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    1. Escuchar rock es un rito de iniciación al KHAOS.

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  2. Punto clave las autoridades eclesiásticas, no sólo no condenan el rock como rito de iniciación al caos sino que por el contrario le ponen el pié encima a los que querían seguir celebrando la verdadera misa, trabajo completito de los apóstatas vedosianos.

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  3. evaputa criadora de IDÓLATRAS Y BURÓC.RATAS------- VIEJA PUTA

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