lunes, 12 de junio de 2017

EL EGÓLATRA Y GURÚ DE LOS HERALDOS DEL EVANGELIO CLÁ DIAS. ESTÁ COMENZANDO A SENTIR LA MISERICORDIA DE DON JORGE MARIO BERGOGLIO..


Mientras el Vaticano indaga
João Scognamiglio Clá Dias, de 77 años, abandona su cargo como superior general, pero sigue siendo «padre» del Instituto. La Congregación para los religiosos está investigando sobre las rarezas de cultos milenaristas y exorcismos invocando los nombres de los fundadores



ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Monseñor João Scognamiglio Clá Dias, de 77 años, fundador y superior general de la sociedad clerical de vida apostólica «Virgo Flos Carmeli», además de presidente de la asociación privada de fieles «Arautos do Evangelho» (Heraldos del Evangelio), la primera que nació y fue aprobada en el nuevo milenio, renunció. Con una carta fechada el 12 de junio de 2017 anunció renunciar al encargo para que uno de sus hijos espirituales «pueda conducir esta Obra a la perfección deseada por Nuestra Señora». João Scognamiglio Clá Dias añadió que «al dejar este encargo no puedo (ni desearía), frente a Dios, renunciar a mi misión de padre», por lo que seguirá «estando a disposición de cada uno, por saberme constituido por Dios como modelo y guardián vivo de este carisma que me transmitió el Espíritu Santo». 
La decisión sorpresiva del fundador estaría relacionada con la investigación sobre los Heraldos que comenzó la Congregación que se ocupa de los religiosos. Una investigación «profunda y seria», explican las fuentes vaticanas, aunque no se ha tomado ninguna decisión sobre una posible visita apostólica. João Scognamiglio Clá Dias representa una de las dos ramas en las que se había dividido la asociación fundada en Brasil durante los años cincuenta por Plinio Corrêa de Oliveira, pensador católico tradicionalista, de derecha y contra-revolucionario, creador de la asociación TFP (Tierra, Familia y Propiedad). Después de su muerte, el grupo se dividió: por una parte los «Fundadores», que obtuvieron el uso del nombre TFP en Estados Unidos y en Europa (la asociación italiana es muy cercana a las posturas del profesor Roberto De Mattei, y en estos meses se dedica a apoyar las actividades de los cuatro cardenales autores de las «dubia» sobre «Amoris laetitia»); por otra parte João Scognamiglio Clá Dias, que obtuvo los bienes y el nombre de la asociación en Brasil y que después de la muerte de Plinio Corrêa (en 1995) fundó una orden religiosa y una asociación privada de laicos, con ramos masculinos y femeninos: los «Heraldos del Evangelio». Conocidos por su hábito muy particular, semejante a un sayo corto, con una gigantesca cruz blanca y roja en el pecho, y botas semejantes a las de los jinetes. Los «Heraldos» se han difundido en 78 países, cuentan con muchas vocaciones, involucran a miles de jóvenes y han sido apoyados particularmente por el cardenal esloveno Franc Rodè, durante la época en la que era el Prefecto de los religiosos. 
La investigación vaticana parte, entre muchas otras indicaciones, de algunas cartas y videos enviados a Roma por Alfonso Becas Varela. Desde hace amenos tres años se hablaba de la existencia, dentro de la TFP y después dentro de los «Heraldos» de una especie se sociedad secreta «Semper viva», en la que se practicaba el culto de la madre de Plinio Corrêa, Donna Lucilia, del mismo Corrêa y también de João Scognamiglio Clá Dias. Un culto que la Iglesia no permite. Los videos publicados en línea por Alfonso Beccar Varela son cambiados frecuentemente a otras direcciones de internet, porque los «Heraldos» emprenden acciones legales en Brasil para borrarlos según las normas del derecho de autor. Se trata de imágenes que muestran exorcismos con fórmulas no aprobadas por la autoridad eclesiástica, pero sobre todo muestran grabaciones de encuentros entre el fundador y algunos sacerdotes. Se trata con bastante seguridad de videos grabados son el consenso de los interesados, pero en los que las autoridades vaticanas encuentran elementos suficientes como para profundizar. 

Uno de ellos por ahora se puede ver aquí. De los diálogos y testimonios surge un cierto milenarismo: algunos de los «Heraldos» están convencidos de que gracias a la Virgen de Fátima está por llegar una especie de fin del mundo en el que triunfará monseñor João Scognamiglio Clá Dias. Los sacerdotes dialogan sobre exorcismos en uso que el diablo anuncia que el mismo fundador se convertirá en Papa («Las llaves pontificias están en las manos del demonio, pero están por pasar a las manos de monseñor João»), y que las fuerzas satánicas lo temen más que nada en el mundo. Un demonio mediante la persona exorcizada habría dicho: «Arrójame más agua santa, pero no agua que haya pasado por las manos de monseñor João». 
Se atestigua en los videos que los nombres de Donna Lucila, Plinio Corrêa y monseñor João son invocados en los exorcismos como si fueran muy poderosos. Y casi se los diviniza. Como se comprenderá, hay material suficiente para pedir explicaciones, aunque haya personas que hayan tratado de presentar inmediatamente la noticia de la investigación vaticana (pero cayendo sobre los graves motivos) como si se tratara de un acto «imperial» de la Santa Sede para sofocar a las realidades más cercanas al tradicionalismo. 
Massimo Introvigne, sociólogo turnios que ha estudiado durante años los movimientos que derivan de Corrêa de Oliveira y que ha reunido en la biblioteca del Censor (Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones) de Turín, que él mismo dirige, una vasta documentación (como demuestra el artículo «Tradition, Family and Property (TFP) and the Heralds of The Gospel: The Religious Economy of Brazilian Conservative Catholicism», “Alternative Spirituality and Religion Review”, otoño de 2016), afirma que «muchos indicios sugieren que dentro de los «Heraldos del Evangelio» se practica una especie de culto secreto y extravagante a una especie de trinidad compuesta por Plinio Corrêa de Oliveira, su madre Donna Lucilia y el mismo monseñor Clá Días». «Se trata —añadió— de la continuación de prácticas que comenzaron hace por lo menos unos 30 años por parte del mismo Clá Días y otros dentro del movimiento de Corrêa de Oliveira, antes de la muerte de este último, en 1995. Creo que es importante distinguir entre las obras de Corrêa de Oliveira (controvertidas sobre todo durante los últimos años de su vida, cuando se acercó a los que rechazaban el Concilio Vaticano II, pero de notable importancia para la historia del pensamiento latinoamericano del siglo XX) y las acciones de sus verdaderos o presuntos herederos. He entrevistado tres veces a Corrêa de Oliveira, y le he incluso preguntado sobre los rumores de un culto secreto a él y a su madre, y siempre me dijo que se trataba de cosas de sus seguidores más jóvenes, pero que de ningún modo habían sido impulsadas por él ni aprobadas. Puede ser que sea culpable al menos de poca vigilancia. Pero esto no invalida para mí el valor de sus escritos».

3 comentarios:

  1. Cuenta el libro del Éxodo cómo la victoria de Josué luchando en defensa del pueblo hebreo dependió enteramente de la oración de Moisés, el cual -apartado del combate físico, y retirado en lo alto del monte santo- intercedía por ellos junto a Dios, transformándose así en el verdadero artífice del triunfo.

    A lo largo de setenta y siete fructuosos años, Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP, vivió en una total fidelidad a la Cátedra de Pedro, confirmando su adhesión al Magisterio por medio de innumerables y portentosos trabajos en pro de la salvación de las almas. Sobre todo, grandes fueron los sufrimientos que tuvo que enfrentar, con un ánimo cada vez mayor, ofreciendo todo para la exaltación y gloria de esta institución que él tanto ama: la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana.

    No obstante, únicamente en el cielo podremos conocer todo aquello que él logró conquistar junto a Dios, pues, a pesar de que son múltiples las obras que ha realizado, ante Dios, el ser tiene mucho más valor que el hacer, y es en esto que encontrará su verdadero mérito.

    Teniendo bien claro el gran crecimiento y proporción alcanzados por la obra nacida de sus manos, Mons. João Scognamiglio Clá Dias, el 2 de junio de 2017, se elevó a la posición de mediador junto a Dios a favor de los suyos, al presentar su renuncia a los cargos de Superior General de la Sociedad Clerical de Vida Apostólica Virgo Flos Carmeli y de Presidente General de la Asociación Privada de fieles Heraldos del Evangelio, a fin de que uno de sus hijos espirituales continúe la obra por él comenzada.

    Con todo, incluso no poseyendo más el título de Superior General, jamás podrá caber a otro la misión de padre y, como tal, su papel al lado de sus hijos es insustituible, pues fue constituido por Dios como modelo y guía para ellos, manteniéndose como el guardián de este sublime carisma, que a él le confió el Espíritu Santo.

    Así, Dios le tiene reservadas hazañas todavía mayores en comparación con las que ya realizó y, entre estas se encuentra la de impetrar ardorosamente por la instauración del Reino de María Santísima sobre la tierra.

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  2. A MIS HIJOS ESPIRITUALES

    Desde toda la Eternidad, la comunión entre el Padre y el Hijo, envuelta en las amorosas llamaradas del Espíritu Santo, consistía también en considerar todas las infinitas maravillas que, al unísono, la Trinidad Beatísima operaría en la Obra de la Creación. Anteviendo toda la gloria y el esplendor que las Tres Personas Divinas derramarían sobre sus criaturas, el brillo de su inconmensurable amor resplandecía todavía más.
    Sin embargo, a los ojos del Verbo Eterno, poco o casi nada valía aquello. El camino más glorioso era aquél que Dios había reservado a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad: «Se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. [...] Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de Cruz».
    En el transcurso de su vida terrena, el Verbo Encarnado no hizo otra cosa sino mostrar a la humanidad que la vía más luminosa, y la única que conduce a la verdadera gloria, es la vía de la abnegación y del sufrimiento bien aceptado. «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga».
    Así, pues, considerando mis setenta y siete años -sesenta de los cuales de labor y sufrimientos al servicio de la Santa Iglesia Católica-, teniendo en vista claramente toda la envergadura y el prodigioso crecimiento de esta Obra, nacida de mis manos, y sabiendo que delante de Dios tiene un valor mucho mayor el ser que el hacer; después de mucho rezar, me pareció más justo a los ojos de Dios y de María Santísima renunciar a mi cargo de Superior General, a fin de que un hijo mío, bajo la acción del Espíritu Santo, pueda conducir esta Obra hacia la perfección que desea Nuestra Señora, tal como la imprimió en el alma del Fundador.
    Al dejar este cargo, no puedo -ni es mi deseo-, delante de Dios, renunciar a mi misión de padre. Hago a la Trinidad Santísima, por medio de mi Madre y Señora, la Virgen María, el firme propósito de continuar intercediendo por mis hijos junto a Dios, con mis súplicas y preces. Continuaré a disposición de todos y cada uno, por saberme constituido por Dios como modelo y guardián vivo de este carisma, que me fue confiado por el Espíritu Santo.
    Ruego a todos que continúen rezando por mí y por esta Obra, a fin de que todo el proyecto que Dios tiene sobre nosotros alcance todo su esplendor, para gloria suya y de la Santa Iglesia, a fin de que sea instaurada en la tierra la plena unión con los Cielos: el Reino de María Santísima.
    Caieiras, 2 de junio de 2017
    Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP

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  3. http://www.lastampa.it/2017/06/14/vaticaninsider/es/reportajes-y-entrevistas/la-doctrina-secreta-de-los-heraldos-plinio-correa-incentiva-la-muerte-del-papa-amEk2wGVRJuegNrv8LHnzM/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

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