sábado, 1 de julio de 2017

JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO



Desde la época de los Apóstoles, la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor ha sido el símbolo de la Redención. La devoción particular a la Preciosisima Sangre se debe, sobre todo, a la iniciativa de San Gaspar del Búfalo, aunque desde mucho tiempo antes, se practicaba dicha devoción en varias Iglesias. A principios del siglo XIX, se concedió a los misioneros fundados por de San Gaspar, el privilegio de celebrar la fiesta de la Preciosa Sangre.
El Papa  Pío IX la extendió a la Iglesia universal en 1849, cuando la revolución acababa de expulsarle de Roma. La fecha original de la celebración era el primer domingo de julio, pero San Pío X la trasladó al primero de julio. Los Pasionistas y algunas otras congregaciones celebran otra fiesta el domingo inmediatamente posterior al de "Laetare".
Varias son las reliquias de la sangre de Cristo, o manchadas con la sangre de Cristo, existentes en el mundo, pero aquí mencionare dos.
La reliquia de la Sagrada Sangre (Heilig Bloed) de Brujas, se custodia en la capilla y basílica homónima, en la plaza Burg. La reliquia se expone todos los viernes, y del 3 al 17 de mayo todos los días. Según la tradición, la llevó de Jerusalén a Bélgica, después de la II Cruzada, Teodorico de Alsacia conde de Flandes, y llegó a Brujas en 1150. Teodorico la habría recibido como un obsequio de parte de su cuñado Balduino III en reconocimiento de los servicios prestados. Pero estudios recientes demuestran que no había rastro de esta reliquia en Brujas antes de 1250. Por lo tanto se cree que, una vez más, sea una de las tantas reliquias robadas durante el famoso saqueo de Constantinopla de 1204, al final de la IV Cruzada. En este caso habría sido el ejército del Conde de Flandes Balduino IX.
En Mantua, en Italia, en la cripta de la basílica de San Andrés se conservan dos reliquiarios que contienen tierra empapada de la sangre de Cristo. Los habría traído el mismo Longinos. El Evangelio no dice cómo se llamaba el centurión romano que le abrió el costado a Jesús, pero pasó a la historia con este nombre que deriva de la palabra griega ‘lonché’, lanza.
Se cuenta que algunas gotas de Sangre y agua que salieron del costado de Cristo bañaron los ojos de Longinos que en aquel tiempo estaban muy enfermos. Longinos inmediatamente se curó y se convirtió. Después recogió la tierra empapada y se la llevó.
Según la tradición, Longinos llegó a Mantua y escondió la reliquia bajo tierra en un lugar que sucesivamente sería el Hospital del Peregrino. En 804 una aparición del apóstol Andrés a un feligrés llevó al hallazgo de la reliquia. Papa León III (795-816) declaró auténtica la reliquia.
Durante la invasión de los Húngaros en 923, una parte de la reliquia se escondió en la iglesia de San Pablo, adyacente a la catedral, y la otra se repartió en dos copas de cristal que después se sepultaron en el huerto del oratorio dedicado a la Sangre de Cristo. Después, gracias a la ayuda del apóstol Andrés, que por tres veces se le apareció a un ciego, el Beato Adalberto, antiguo servidor de Canossa, en 1048 se produjo el segundo hallazgo, que aun hoy se celebra cada año el 12 de marzo. Para custodiar la reliquia se construyeron una iglesia y un monasterio.

1 comentario:

  1. http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=29795

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