miércoles, 13 de junio de 2018

A PROPÓSITO DE LA "BEATIFICACIÓN" DE ANGELELLI ESCRIBE UN FIEL PERTENECIENTE A LA SECTA CONCILIAR




Visto en Católicos Alerta: 10 de junio de 2018

En el día de la fecha, Francisco anunció la beatificación del ex obispo de La Rioja, Monseñor Enrique Angelelli, y reconoció su “martirio”, por haber sido “presuntamente” asesinado en 1976 en La Rioja por la represión militar, cuando hasta ahora sólo hay pruebas concretas de que falleció en un accidente automovilístico.

Me gustaría poder decirle a Francisco que en la justicia no hay constancia fehaciente, ni absolutamente ninguna prueba de que Monseñor Angelelli haya sido asesinado. No digo que no lo fuera, pero sostengo que no hay ninguna prueba de que así haya sido, como tampoco de quienes pudieron haber cometido el supuesto crimen. Por supuesto que la justicia argentina, como en tantos otros casos vergonzosos, se expidió condenando a quienes, según su criterio, pudieron haber sido los autores mediatos, por su destino militar, de un asesinato que nunca pudo ser probado.

"Su Santidad" está decidido a echar sal sobre las heridas del pasado y en vez de conducir a su pueblo con su ejemplo y tras su liderazgo hacia la reconciliación y una paz duradera, con sus procederes sesgados no hace más que ahondar las grietas que surcan al pueblo argentino en todas las direcciones y lo dividen profundamente.

Pero volviendo al terreno de los supuestos, y aceptando que Angelelli hubiera podido ser asesinado, su muerte no se habría debido en ningún caso al martirio sufrido en defensa de la fe cristiana, sino como consecuencia de su abierta y manifiesta vinculación con la banda terrorista “Montoneros”. De donde se desprende que puede haber muerto por sus ideas políticas, pero no por sus creencias religiosas, lo que también lo deja completamente por fuera de la condición de mártir que se le pretende adjudicar arbitrariamente, ya que el cristianismo utiliza el concepto de martirio para referirse a las personas que han sido torturadas y asesinadas por defender la fe de Cristo y difundir sus convicciones religiosas, y no es precisamente el caso.

Que un obispo que desde el púlpito se ha pronunciado abiertamente a favor de la violencia subversiva y justificado actos terroristas se encuentre ahora ante las puertas de la "santidad", me revuelve las tripas, me produce indignación y me aleja del Vaticano, más allá de mis convicciones religiosas personales.

Uno como argentino puede bancarse que por una decisión de índole política tomada por señores que no entienden nada de lo que pasó en la Argentina, le hayan conferido el Premio Nobel de la Paz a alguien como Pérez Esquivel. Eso está dentro del margen de los errores que los seres humanos pueden cometer. Pero como cristiano no me puedo bancar que el "Vicario de Cristo en la Tierra", habiendo nacido y vivido toda su vida en la Argentina, adopte una decisión de carácter religioso para imponerle a la Iglesia Universal al cura Angelelli como santo. No puedo menos que considerarlo una afrenta personal, una ofensa a la nación y una blasfemia a la Iglesia

No hay un reclamo popular para la beatificación, ni ninguna necesidad de índole religioso.

Una verdadera vergüenza que no hace más que reafirmar que a Francisco le interesa ser el pastor de sólo un sector del rebaño. Pastor de las ovejas Vera, Grabois, Kristina y Angelelli, que por la gracia de Dios, nada tienen que ver con mi rebaño, con mi fe y con mis principios. Se está valiendo del trono de Pedro para canonizar a un falso pastor y seguir dividiendo a los argentinos.

Jorge Tisi Baña

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