miércoles, 15 de abril de 2020

LOS ORÍGENES DEL NACIONALISMO ARGENTINO



El periódico La Nueva República se dio a conocer el 1° de diciembre del año 1927. El director del mismo fue Rodolfo Irazusta, encargado de la sección política. Los redactores habituales fueron Julio Irazusta -hermano de Rodolfo-, Ernesto Palacio y Juan Carulla. A éste último se debe que el periódico llevara por subtítulo Órgano del Nacionalismo Argentino.
“Rodolfo Irazusta, con menos cultura libresca que sus compañeros, había sido formado por su padre para la acción, en la que intervino desde muy joven, tomando parte en la vida de comité, desde el retorno del radicalismo al comicio...Durante un viaje a Europa...cayó bajo el influjo de Maurras...
Como escritor Rodolfo Irazusta fue el periodista nato...
Ernesto Palacio tenía acabada formación literaria, y siendo un admirable poeta, se atuvo a la prosa...Fue...el petit anarchiste que Maurras confesó haber sido en su extrema juventud...Entre los años 23 y 27 César Pico había hecho de Ernesto Palacio un católico ferviente y un hombre de orden...
Julio Irazusta había sido omnívoro pero desordenado lector, hasta que fue a Europa en 1923...Antes de cesar su rechazo a Maurras, y de admirarlo, Julio Irazusta tenía formado el criterio político con que estudió los clásicos de la materia...
En el segundo número del periódico aparece como editorialista...el Dr. Juan E. Carulla, médico entrerriano residente en Buenos Aires, procedente del anarquismo, a quien la guerra europea, en la que participó como profesional en el frente de Francia, lo hizo evolucionar. Allá volviose asiduo lector de la Acción Francesa.” (Irazusta, Julio. El Pensamiento político nacionalista. De Alvear a Yrigoyen, pp. 15-18).
El periódico contó además con colaboradores habituales, como César Pico -que tan importante actuación tuvo en la conversión de Palacio hacia la Fe y el Orden-, Alberto Ezcurra Medrano –uno de los precursores del Revisionismo histórico argentino-, y Tomás Casares –que tendría una destacada actuación en la Justicia-.
El periódico tiraba cuatro páginas quincenales, que además de analizar la situación política del momento propagaba sólidos principios doctrinales. Luego salió semanalmente, y durante algún tiempo llegó a ser diario. Entrados los años 30 desapareció y fue reemplazado por otros periódicos como Crisol o Bandera Argentina. Sin embargo nadie podrá negarle el mérito de haber sido el primer gran difusor de los principios sobre los que se desarrollaría el Nacionalismo posterior.
Mientras La Nueva República difundía los principios del naciente Nacionalismo, se formaban las primeras agrupaciones:
“En los últimos meses de 1929, se dio al público –redactado por Roberto de Laferrère- el primer manifiesto explicativo de los fines políticos, reformadores del sistema institucional vigente (aunque con cierta timidez necesaria en ese momento), con que la ‘Liga Republicana’ proclamaba la necesidad de una revolución de fondo en la Argentina. Su declaración de principios (…) decía textualmente:
(…)
1º- La Liga Republicana nace como una reacción contra el sistema del actual gobierno en su triple aspecto político, administrativo e institucional y en defensa de los principios que alientan en el preámbulo de la Constitución…
2º- La Liga Republicana, levanta, como finalidad de imperiosa urgencia la oposición al gobierno actual y su sistema, por cualquier medio y mediante cualquier sacrificio.” (Ibarguren, Federico. Orígenes del Nacionalismo argentino. 1927-1937. Celcius. Buenos Aires. 1969, pp. 31-32).
Como puede observarse, todavía no se tenía una clara definición contra los principios liberales contenidos en la Constitución de 1853 (se toman como paradigmas los principios del Preámbulo), aunque sí existía la intención de un hecho revolucionario en el que cabía la posibilidad del uso de la violencia (termina hablando de la disposición a “cualquier sacrificio”).

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