lunes, 6 de junio de 2022

MASACRE EN UNA IGLESIA CATÓLICA DE NIGERIA.


Sangriento Pentecostés en Nigeria, donde hombres armados con rifles abrieron fuego contra los fieles dentro de una iglesia católica en el suroeste del país, matando a varias personas, entre ellas muchos niños, que celebraban la solemnidad. Según una primera reconstrucción, el comando también hizo uso de explosivos. El atentado tuvo lugar en la iglesia de San Francisco Javier de Owo, en el estado de Ondo, hasta ahora uno de los más pacíficos.
Los medios masivos de comunicaSIÓN no se han hecho eco de semejante masacre, cosa contraria a lo que hacen cuando sucede algún atentado en EE.UU., o que harían si el atentado hubiese sido en una sinagoga o en algún antro de los LGTB.
No se hacen eco porque Nigeria es un país pobre, la población al menos, y porque los muertos son cristianos; pero lo único que ha de consolarnos es que estos nuevos mártires ayer mismo han vivido su propio Pentecostés y ya reinan en el Cielo para SIEMPRE JAMÁS.
LA CONDENA DEL PRESIDENTE
Mientras tanto, el presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, condenó el atentado. En un comunicado emitido por su portavoz, Femi Adesina, Buhari dijo que a los atacantes les espera la pena eterna tanto en la tierra como en el más allá. Expresando sus condolencias a las familias de las víctimas y a la Iglesia católica, el Jefe de Estado dio instrucciones a los organismos de emergencia para que entraran en acción y prestaran ayuda a los heridos. "Este país", decía la declaración del presidente, "nunca se rendirá ante el mal y los malvados, y la oscuridad nunca vencerá a la luz".

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