jueves, 21 de junio de 2018

EL SACERDOCIO CATÓLICO


“Vosotros sois el linaje escogido, una clase de sacerdotes reyes, gente santa, pueblo de conquista, para publicar las grandezas de Aquel que os sacó de las tinieblas a su luz admirable” (I Pet., II, 9)


No hay en el mundo potestad que pueda compararse a la que se confiere al sacerdote con el Sacramento del Orden. Le da unos poderes maravillosos, incomprensibles, inefables, divinos, cuales son los de consagrar el Cuerpo y la Sangre preciosísimos de Jesucristo y de perdonar los pecados de los hombres. El sacerdote es una imagen viva de Jesucristo, otro Cristo, unido y configurado de tal manera con Él, que forma un solo y único Sacerdote, que ofrece un solo y mismo Sacrificio de Redención, y obra en virtud de unos mismos poderes que Jesucristo mismo le ha conferido. Y así como no hay en el mundo dignidad mayor que la del sacerdote, tampoco hay otra alguna que reclame mayor santidad. La Iglesia la exige en sus leyes y los Papas la inculcan con repetida insistencia a cuanto atañe a la formación de sus sacerdotes, usando en sus disposiciones de un rigor que no aplica a ningún otro estado de fieles. Que el estado sacerdotal es el más excelente y superior en dignidad, por razón de ser el sacerdote ministro de Cristo y administrador de los misterios de Dios (I Cor., IV, 1). Que este estado obliga al sacerdote a la mayor santidad de que sea capaz una criatura humana, pues el mismo Jesucristo se sirve de él para renovar su Sacrificio Redentor, para perdonar los pecados, para repartir el fruto de su Sangre preciosísima pro medio de los Sacramentos, para predicar la Palabra Divina y convertir los hijos de los hombres en hijos de Dios. 
Que en el Sacramento de Orden, que le consagra, y en la práctica de su altísimo ministerio, recibe (además del carácter sacerdotal y de los poderes anejos) una gracia y una ayuda especial; y si, con sus obras, corresponde a esta gracia y auxilio, podrá cumplir dignamente y sin temor los deberes de su difícil ministerio, que tanto espantaban a los mismos atletas del sacerdocio cristiano: a un Crisóstomo, un Ambrosio, un Gregorio Magno, un Carlos Borromeo y tantos otros (Papa Pío XI, Encíclica sobre el Sacerdocio Católico, 20 de diciembre de 1935) Que, por lo tanto, no le es necesario buscar su perfección espiritual no la mayor gloria de Dios, fuera de su propio estado y ministerio Del libro "La Santidad Sacerdotal"

miércoles, 13 de junio de 2018

A PROPÓSITO DE LA "BEATIFICACIÓN" DE ANGELELLI ESCRIBE UN FIEL PERTENECIENTE A LA SECTA CONCILIAR




Visto en Católicos Alerta: 10 de junio de 2018

En el día de la fecha, Francisco anunció la beatificación del ex obispo de La Rioja, Monseñor Enrique Angelelli, y reconoció su “martirio”, por haber sido “presuntamente” asesinado en 1976 en La Rioja por la represión militar, cuando hasta ahora sólo hay pruebas concretas de que falleció en un accidente automovilístico.

Me gustaría poder decirle a Francisco que en la justicia no hay constancia fehaciente, ni absolutamente ninguna prueba de que Monseñor Angelelli haya sido asesinado. No digo que no lo fuera, pero sostengo que no hay ninguna prueba de que así haya sido, como tampoco de quienes pudieron haber cometido el supuesto crimen. Por supuesto que la justicia argentina, como en tantos otros casos vergonzosos, se expidió condenando a quienes, según su criterio, pudieron haber sido los autores mediatos, por su destino militar, de un asesinato que nunca pudo ser probado.

"Su Santidad" está decidido a echar sal sobre las heridas del pasado y en vez de conducir a su pueblo con su ejemplo y tras su liderazgo hacia la reconciliación y una paz duradera, con sus procederes sesgados no hace más que ahondar las grietas que surcan al pueblo argentino en todas las direcciones y lo dividen profundamente.

Pero volviendo al terreno de los supuestos, y aceptando que Angelelli hubiera podido ser asesinado, su muerte no se habría debido en ningún caso al martirio sufrido en defensa de la fe cristiana, sino como consecuencia de su abierta y manifiesta vinculación con la banda terrorista “Montoneros”. De donde se desprende que puede haber muerto por sus ideas políticas, pero no por sus creencias religiosas, lo que también lo deja completamente por fuera de la condición de mártir que se le pretende adjudicar arbitrariamente, ya que el cristianismo utiliza el concepto de martirio para referirse a las personas que han sido torturadas y asesinadas por defender la fe de Cristo y difundir sus convicciones religiosas, y no es precisamente el caso.

Que un obispo que desde el púlpito se ha pronunciado abiertamente a favor de la violencia subversiva y justificado actos terroristas se encuentre ahora ante las puertas de la "santidad", me revuelve las tripas, me produce indignación y me aleja del Vaticano, más allá de mis convicciones religiosas personales.

Uno como argentino puede bancarse que por una decisión de índole política tomada por señores que no entienden nada de lo que pasó en la Argentina, le hayan conferido el Premio Nobel de la Paz a alguien como Pérez Esquivel. Eso está dentro del margen de los errores que los seres humanos pueden cometer. Pero como cristiano no me puedo bancar que el "Vicario de Cristo en la Tierra", habiendo nacido y vivido toda su vida en la Argentina, adopte una decisión de carácter religioso para imponerle a la Iglesia Universal al cura Angelelli como santo. No puedo menos que considerarlo una afrenta personal, una ofensa a la nación y una blasfemia a la Iglesia

No hay un reclamo popular para la beatificación, ni ninguna necesidad de índole religioso.

Una verdadera vergüenza que no hace más que reafirmar que a Francisco le interesa ser el pastor de sólo un sector del rebaño. Pastor de las ovejas Vera, Grabois, Kristina y Angelelli, que por la gracia de Dios, nada tienen que ver con mi rebaño, con mi fe y con mis principios. Se está valiendo del trono de Pedro para canonizar a un falso pastor y seguir dividiendo a los argentinos.

Jorge Tisi Baña

sábado, 9 de junio de 2018

DESDE HACE MÁS DE UN SIGLO LA PRENSA MUNDIAL, (Nacional e Internacional) SE ENCUENTRA EN MANOS DE LOS ENEMIGOS DE CRISTO, DE LA IGLESIA Y DE LA HUMANIDAD...


El control mundial de la prensa para poder cegar y engañar a la gente, como predicaba y hacía sentir urgente el Baronet de Montefiore iba dirigido ante todo contra la Iglesia Católica, la cúpula enemiga por antonomasia del rabinato. Y el primero en reportar su impacto fue el cardenal Inglés Henry Manning. Preguntado el cardenal sobre la veracidad de la prensa en relación con el Concilio respondió escuetamente: “Tomen lo dicho por la prensa, entiendan lo contrario, y estarán muy cerca de la verdad”.

En palabras del historiador inglés Michael Davies: “Gracias al Cardenal Manning es posible establecer una comparación entre lo que sólo cabe describir como un paralelo impío en el papel jugado por la prensa durante los Concilios Vaticanos primero y segundo. La comparación es tan justa, que sólo cabe concluir que ambas campañas de prensa tenían el mismo origen”.
Observa Davies en su "Pope John's Council" Angelus Press 1962, que la gran diferencia entre ambos concilios estuvo en los números. En el Concilio Vaticano I (diciembre 8, 1869 al 20 de octubre de 1870) los contrarios al depósito de la fe eran contados; y los fieles que permitían un rezo veraz del Credo: "Creo en la Iglesia apostólica" eran la mayoría. Para el Concilio Vaticano II se habían invertido las proporciones. Los fieles al depósito de la fe eran minoría, los revolucionarios con sus planes perfectamente trazados y el apoyo de los "papas", mayoría.
Y es imposible negar que todos estos cambios de religión, más trascendentales que la Reforma Protestante misma en varios aspectos, habrían sido imposibles sin el monopolio de los medios de difusión en manos del enemigo.

A manera de Profecía :
"Las iglesias se lamentarán con gran lamentación, porque no se ofrecerá más Oblación, ni incienso, ni adoración aceptable a Dios. Los edificios sagrados de las iglesias serán como chozas; Y el precioso Cuerpo y Sangre de Cristo no se manifestará en aquellos días; La Liturgia se extinguirá; Cesará el canto de los salmos; La lectura de la Sagrada Escritura ya no será escuchada. Pero habrá tinieblas sobre los hombres tinieblas, lamentación tras lamentación, y aflicción tras aflicción.
"Entonces la Iglesia será dispersada, echada al desierto, y será por un tiempo, como era al principio, invisible, escondida en Catacumbas, en cuevas, en montañas, en lugares de escondite; Por un tiempo será barrida, por así decirlo, de la faz de la tierra. Tal es el testimonio universal de los Padres de los primeros siglos....".

Cardenal Manning

lunes, 4 de junio de 2018

CAMBIA TODO CAMBIA ... PARA QUE TODO SIGA IGUAL


Y así nomas es la cosa, todo tiene fecha de vencimiento y en el tan mentado episcopado Modernista de nuestra bendita Patria los "obispos" también les llega la hora de retirarse, como es el caso del -funcional a Bergoglio- Hector Rubén Aguer (75). El pasado 24 de Mayo al cumplir los 75 años de edad tuvo que presentar al misericordioso Francisco la renuncia a la arquidiócesis de la Plata de la cual fue titular por 19 años. El papa Bergoglio le aceptó inmediatamente la renuncia -previos acuerdos y conveniencias-, para Aguer por supuesto, que venía desde hace tiempo cuestionado por abuso de autoridad y otras cuestiones.
Jorge Bergoglio por otra parte, ya tenía bajo la manga el candidato perfecto para asumir lo más pronto posible como sucesor de Aguer. Y como es muy común entre los "italo"argentinos el amiguismo y el pagar favores, eligió a uno de su riñon como lo es el exrector de la UCA, el Modernista Victor "tucho" Fernandez (56).
Fernández, autor de numerosos libros y publicaciones y cultor del perfil bajo, fue rector de la UCA desde 2009, cuando había sido designado a instancias del entonces arzobispo porteño Jorge Bergoglio, hasta abril pasado. 
Fernández, que había sido nombrado arzobispo de Tiburnia por el papa en mayo de 2013, es uno de los pilares intelectuales sobre los que se ha basado Bergoglio para la escritura de diversos documentos pontificios, como las exhortaciones de 2013 Evangelii gaudium; la de 2016 Amoris Laetitia y la de 2018, Gaudete et exsultate.
"Tucho" fue, además, ladero del entonces cardenal Jorge Bergoglio cuando en 2007 el ahora pontífice presidió la comisión redactora del documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil, que los expertos definen como el "inicio conceptual" de su pontificado.
El nuevo "arzobispo" platense, miembro de la comisión de Fe y Cultura de la Conferencia Episcopal Argentina, es licenciado en Teología con especialización bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, en 1988, y doctor en Teología por la Facultad de Teología de la UCA en 1990.
A fines de 2016, Francisco había designado a Fernández consultor de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano, el organismo que tiene bajo su órbita "todas las Universidades, Facultades, Institutos y Escuelas Superiores de estudios eclesiásticos o civiles que dependen de personas físicas o morales eclesiásticas, así como también, sobre las Instituciones y Asociaciones con finalidades científicas".
Esta noticia ha caído como una bomba para los ambiente conservadores de la llamada Linea Media Argentina, liderada por los "tradicionalistas" de la misa nueva, anti-lefebvristas y anti-sedevacantistas, como lo son  Antonio y Mario Caponetto, el jesuita y casi moribundo Alfredo Saenz, cuya usina ideológica se oculta detrás de la Editorial Santiago Apóstol de Bella Vista y el Circulo de Estudios San Bernardo de Claraval.
Aquí les dejamos dos Twitter de dos referentes del Bolunacionalismo y Antiperonismo argentino.



sábado, 2 de junio de 2018

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI



La solemnidad del Corpus Christi conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso se celebraba en la Iglesia Latina el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII.
El Papa Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306. El Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.

Procesiones. Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.
El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

martes, 29 de mayo de 2018

LA IZQUIERDA Y LA DERECHA SON HIJOS DE UN MISMO PADRE "EL DIOS DINERO"


La Patraña de los grupos de izquierda que se dicen peronista, cuando en realidad odian a Perón, el ideologismo de estos grupúsculos fue expulsado por Perón en aquella recordada Plaza de Mayo de 1974, tratándolos de "jóvenes imberbes" y que masivamente se fueron con canticos ofensivos al General del Ejercito Argentino Juan Domingo Perón, su fallecida esposa Eva Perón y la esposa de aquel momento, Isabel Martinez. El 25 de Mayo reciente, cuando marcharon expresando " LA PATRIA SE ENCUENTRA EN PELIGRO", cosa que es cierto, pero que está en peligro por los traidores a la Patria de los kk y ahora los macristas que continúan con la política de disolución nacional, comenzada con el Proceso de Reorganización Nacional y continuada hasta el presente por esta casta de verdaderos 
traidores a la Patria, sin excluir a nadie de esta dirigencia inepta, traidora y corrompida hasta la médula. Además estos grupos de traidores a la Patria solo le hacen el juego a Macri los usará como hizo durante la campaña electoral, los usará porque en definitiva son lo mismo, son lo más representativo de la antiargentina, verdaderos corruptos y corruptores de la Política nacional.


viernes, 25 de mayo de 2018

25 DE MAYO DEL AÑO 2018



Por: Juan Rosi
En Argentina se conmemora un nuevo aniversario de la revolución de mayo. Es decir, se rememoran hechos y actos de gobierno, acaecidos hace doscientos ocho años.
Empero, esos acontecimientos no se explican con veracidad. A través de los medios de difusión se hace un panegírico de adjetivos calificativos y de palabras abstractas como por ejemplo “libertad”, en vez de referirse a libertades concretas y macizas, explicando cuáles fueron y en qué consistieron.
Cicerón (año 106 a 43 AC) definía al Derecho Natural con estos términos: es un derecho “inmutable” y “sempiterno”, “que llama al hombre hacia el bien con sus mandatos” y “lo aleja del mal con sus amenazas” y que “rige para las aves del cielo, para los peces del mar, y para los animales, plantas y hombres de la tierra.” Y “ni el senado, ni el imperio pueden derogarlo nunca.” El cristianismo, a su vez, define el Derecho Natural como la voluntad de Dios creador del hombre (hecho a su imagen y semejanza) y del universo, que es su eterna morada.
El Padre Nuestro dice de manera precisa: “Hágase tu voluntad, aquí en la tierra como (se hace) en los cielos.” 
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Estos conceptos previos nos permitirán valorar los versos del poeta Bar-tolomé Hidalgo, que nació y vivió en Montevideo (Uruguay) entre 1788 y 1823. Protagonista y testigo de lo ocurrido en Buenos Aires en 1810, Hidalgo se expresa así:
Hidalgo escribió este poema en 1820.

“En diez años que llevamos
De nuestra revolución
Por sacudir las cadenas
De Fernando el baladrón
¿Qué ventaja hemos sacado?
Le diré con su perdón,
Robarnos unos a otros,
Aumentar la desunión
Querer todos gobernar,
Y de facción en facción
Andar sin saber que andamos, 
Resultado en conclusión
Que hasta el nombre de paisanos,
Parece de mal sabor,
¡Y en su lugar yo lo veo
Sino un eterno rencor
Y una tropilla de pobres
Que metida en un rincón
Canta al son de su miseria
No es la miseria un mal son!”

Estos versos son la vocalización purísima de la resignación que se impuso a todos los pueblos de las Españas de América desde el poder del dinero, de poder ganar con su trabajo feliz y honrado “el pan nuestro de cada día.” Por eso los vecinos de Buenos Aires exclamaban el 25 de mayo de 1810: “el pueblo quiere saber de qué se trata.” Ese es el único hecho veraz de esa jornada.
¿Qué fue lo que había ocurrido? Es lo que tenemos el sagrado deber de referir a continuación, y que durante doscientos años se ha silenciado malignamente.
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Lo sucedido en mayo de 1810 tiene este origen: 
En 1806 los británicos herejes y maléficos que provenían de la isla europea llamada en esa época “la pérfida Albión” o “capital del satanismo”, conquistaron Buenos Aires. Asesinaron y violaron sin piedad, saqueando casa por casa de ese pacífico y católico ejemplar vecindario.
Su objeto era robar el Tesoro de la Real Hacienda (nombre que en aquella época designaba a un organismo similar al actual Banco Central de la República Argentina). Se llevaron cuarenta toneladas de monedas de oro, equivalentes en la actualidad a 88.000 dólares norteamericanos, que fueron paseadas por las calles de Londres, ciudad a la que arribaron en el navío Narcisus, procedente de Buenos Aires.
No quedó dinero alguno en la “Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre”: ni para pagar los sueldos a la administración pública, ni al Ejército argentino fundado por voluntarios en las heroicas jorna-das de la Reconquista (12 de agosto de 1806), y luego de la Defensa de Buenos Aires (5 de julio de 1807). Tampoco quedó dinero para las compras mínimas de los artículos de primera necesidad: pan, carne, leche, huevos, fru-tas y verduras. 
Fue por eso que el Virrey Cisneros dictó ingenuamente un Edicto de Li-bre Comercio con la Nación inglesa “para recaudar recursos para el fisco”, conforme lo disponía textualmente. Este comercio de importación de manufacturas y exportación de cueros regiría desde noviembre de 1809 hasta el 18 de mayo de 1810.
Yañiz y Agüero, síndicos del Consulado, firmaron un dictamen en contra: “De qué vale que lo que ahora se fabrica aquí cuesta cuatro y que con los artículos importados desde Londres se vendan a tres, si por la falta de trabajo que traerá el comprar manufacturas inglesas, no ganaremos ni siquiera uno. Así será imposible vivir.” Empero, estos sabios consejos para el futuro no fue-ron tenido en cuenta por Castelli y por Moreno, que eran asesores económi-cos y jurídico del Virrey Cisneros. 
Ocurrió entonces algo inesperado. El día 18 de mayo de 1810, fecha en que los comerciantes y usureros ingleses debían irse, llegaron tres buques de guerra ingleses. Las fragatas Misletoe, Mutin y Pitt apuntaron con sus cañones al puerto de Buenos Aires. Un jefe militar, secreto súbdito británico, depuso al gobierno; y Alexander Mackinon, presidente del Centro Comercial inglés Bri-tish Commercial Room, formó la Junta de Gobierno. Tres de sus integrantes eran súbditos británicos de incógnito y Mariano Moreno, abogado de los ingle-ses, el secretario.
El almirante británico De Courcy, que comandaba la escuadrilla inglesa que sitiaba a Buenos Aires, fue recibido en primera audiencia por la Junta a la que le exigió que el Edicto de Libre Comercio con Inglaterra y sólo con Inglaterra no tuviese fecha de vencimiento.
De esta manera, la primera bandera que la Nación argentina resolvió enarbolar en un acto de soberanía para exteriorizar su rebeldía e independen-cia, antes de que Belgrano crease la enseña patria, fue la bandera inglesa. 
Por su parte, el almirante británico Fabián se dirigió desde las murallas del Fuerte a los curiosos allí reunidos y en un mal hablado castellano dijo que Gran Bretaña se quedará vacía porque todos los ingleses vendrían a vivir a estas hermosas tierras.
Tal lo ocurrido el 25 de mayo de 1810. Semanas después todos los que habían luchado y obtenido las victorias de la Reconquista y la Defensa en 1806 y 1807, fueron asesinados sin juicio previo y sin piedad: Santiago de Liniers, Gutiérrez de la Concha, Felipe de Sentenach, Fray José de las Ánimas (Superior de la Orden Betlemita), Martín de Álzaga muchos otros. 
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Allí comenzó la involución hispanoamericana y argentina, tal cual lo relatan los versos de Bartolomé Hidalgo que hemos descripto. Involucionar significa achicarse y deformarse, perdiendo la religión católica que era el factor catalizador y determinante de nuestras vidas y de la vida de la nacionalidad.
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Con estas reflexiones reimpone elevar cada día con más fervor la Oración de Nuestro Señor Jesucristo y de de la Santísima Virgen María. Que la verdad se desvele

miércoles, 23 de mayo de 2018

TRADICIONALISTAS DE FALSA BANDERA. MODERNISTAS DISFRAZADOS DE CATÓLICOS.


Schneider es un línea media químicamente puro al estilo de Sarah... y hasta de Ratzinger (llamado con razón, el "papa" de los tontos).
Resistencia controlada de Schneider


Supongamos un reino en el que en el lugar del rey se ha impuesto un usurpador. El verdadero rey antes de su muerte tenía verdadero heredero, pero ese no consiguió llegar al poder. Tuvo que esconderse ante el usurpador y partir a un lugar seguro. Los súbditos fieles del rey esperan el retorno del verdadero heredero, pero no lo conocen. Pero, piensan que lo reconocerán fácilmente según sus hechos y palabras.
El usurpador está esperando el retorno del heredero del rey. Sabe que puede poner en peligro su efímero poder y posición. ¿Cómo conseguir que los súbditos descontentos se unan al verdadero heredero?
Así: presentará a algún siervo suyo como heredero válido, o uno de sus colaboradores más próximos. Ese hablará de modo muy parecido a lo que se esperaba del verdadero heredero, pero jamás pondrá en cuestión la falsa autoridad del intruso. Con esa maniobra el usurpador limará el movimiento de la resistencia que podría derrocarlo. Los descontentos tendrán su diversión pensando que hacen lo que deben al seguir a un rebelde controlado. Y el usurpador seguirá en su puesto.
El obispo Schneider enseña a los católicos cómo derrocar a los pastores malos y heréticos. Fieles entusiasmados e ingenuos piensan que esa es la solución, ocuparse con las propuestas del obispo Schneider.
Pero Schneider no es castigado por Francisco, ni destituido, ni limitados sus movimientos. Mientras que otros por menos han sido puestos fuera del combate.
El "obispo" Schneider es una resistencia falsa y controlada por Francisco. Francisco sigue en el lugar que no le pertenece.

Tomado de: http://catolicos-alerta.blogspot.com.ar

martes, 22 de mayo de 2018

¿HISPANIDAD VERSUS EUROPA?


Todas las ideas, cuando se insiste demasiado sobre ellas, corren peligro de convertirse en tópicos. Parece que la idea de la Hispanidad estuviese a punto de incurrir en ello a juzgar por el interés que está sintiendo cierto núcleo de espíritus “escogidos” en presentarla bajo formas verdaderamente extrañas, como, por ejemplo, la de contraposición diametral con la idea de Europa. Peligro grave también ésta para la idea de Hispanidad; porque, ¿quién sería el español dotado de arrestos suficientes para optar, en la alternativa Europa-Hispanoamérica, por el extremo americano? No es que dudemos del amor de España hacia su obra maestra, sino que anotamos, simplemente, cómo dicha opción vendría a suponer, para el español que tal hiciese, caso de ser correcto el planteamiento de la disyuntiva, el renegar de su propio ser histórico.
No se trata de hipótesis. En varias ocasiones hemos oído afirmar a personas de cierta responsabilidad que la obra de acercamiento entre España y los antiguos reinos españoles de América, emprendida por ciertos sectores espirituales de una y otra orillas del Atlántico, equivaldría a una verdadera deserción por parte de la nación española para con Europa. Se insiste en que España está en Europa y no en América, y que, por consiguiente, es en Europa y no en América donde residen y deben custodiarse sus más caros intereses. Sobre todo, en que la labor de acercamiento a Hispanoamérica traería como consecuencia inevitable —dicen ellos— un conflicto más o menos serio con Norteamérica, dado que la gran organización política sajona parece haberse reservado como esfera de influencia el territorio y la población de todas las repúblicas hispanoamericanas. Hasta aquí los europeístas, haciendo constar, por nuestra parte, que no hemos agregado por cuenta propia absolutamente nada.
Lo primero que es preciso definir ahora es la idea de Europa, porque será éste el único modo de evitar que se caiga en un funesto quid pro quo. Que, al acercarse España a América, deserta de Europa —dicen—. ¿Pero de qué Europa? Porque si es de aquella que brota de la Reforma y que recibe su consagración legal, que no legítima, en Westfalia, lo primero que se le ocurre pensar a todo el que tenga conciencia clara de los fenómenos históricos, es que de semejante Europa lo mejor es desertar. ¿Es que puede concebirse para España, en este caso, otra actitud que no vaya en contra de su dignidad nacional?
Si, por el contrario, se trata de lo que podríamos llamar la Europa eterna, la cosa cambia por completo. Los principios que engendraron esta Europa son los que quedaron concretados en el Edicto de Milán, primero, y luego, en la creación del Sacro Imperio. Son, por tanto, los que presidieron también el nacimiento y desarrollo de la América española. ¿Cómo, entonces, podría cobrar el acercamiento de España a Hispanoamérica, respecto de esta Europa, caracteres de deserción? Tendríamos entonces que admitir el absurdo de que los principios que provocan el nacimiento de una realidad son radicalmente incompatibles con los que la mantienen en el ser...
Pensemos un instante en la misión que, sin duda le compete a España en esta dolorosa encrucijada histórica: la de exponer e imponer los principios cristianos en la vida política de los pueblos. Exponerlos resulta mucho más fácil que imponerlos. Mucho más fácil y mucho menos útil. Su sola exposición por parte de España no ha de enderezar en lo más mínimo el curso temeroso que sigue la vida política europea; porque los poderosos de la tierra no suelen escuchar al que se presenta en condiciones materiales relativamente inferiores, incluso si, como en el presente caso, les aventaja en nobleza de abolengo espiritual. Las puras sugerencias españolas serán miradas con desconfianza por las potencias directoras de la política europea, si no con manifiesta hostilidad. Sería preciso, entonces, pasar de la mera exposición a la verdadera imposición. Y que no nos asuste la palabra. Sí; a la imposición de unos principios que traerán beneficios para todos; para quienes los impusiesen y para quienes, de buen o mal grado, se los dejasen imponer. Y aquí sí que tiene que entrar necesariamente en juego el acercamiento hispanoamericano. Es decir, que España debe procurar la unión cada vez más estrecha con América si quiere pasar de la simple exposición a la verdadera imposición en Europa de los principios que hicieron a Europa.
“Es que son ustedes un país muy especial”, le decía no hace mucho tiempo a un amigo nuestro un profesor norteamericano, que, por añadidura, tenía pujos de hispanista. Y esto lo decía porque nuestro amigo le enrostraba la injusticia implicada en insistir sobre los asesinatos cometidos durante el Movimiento liberador español cuando disculpaba los que se perpetraron en cierto país norte-europeo a raíz de la retirada de los ejércitos germánicos. No eran los asesinatos, era la especialidad del carácter español lo que provocaba la antipatía del profesor norteamericano; o hablando en claro romance castellano, era el espíritu español, eran las cualidades privativas del carácter español lo que le hacía justificar la inquina que sienten hacia España los capitostes de la política internacional, ya que es la especialidad o lo específico lo que constituye el manantial primero intrínseco de las cualidades distintivas de un ser. Esto nos debe servir de lección. España, sin fuerza material, sin posibilidades de imposición por parte suya no podrá encontrar más que desconfianza y antipatía de parte del mundo actual. Con fuerza material se hará oír a pesar de todo. Y esa fuerza es obvio que sólo la podrá encontrar en Hispanoamérica.
Es evidente que los doscientos millones de iberos podríamos contar con la posibilidad de imponer nuestro espíritu mucho mejor que veintiocho millones de españoles. Hoy día resulta necio y extemporáneo pretender que en el plano de las realidades políticas internacionales puede conseguirse cualquier cosa sin una fuerte base demográfica y una economía moderna y bien saneada. Una y otra cosas estarán por igual a nuestro alcance si se lleva a efecto la unión de España con América, una unión que ha de suponer naturalmente la de cada país de los hispanoamericanos con todos los demás. Claro está que los partidarios de un europeísmo a ultranza podrían respondernos que esas mismas fuerzas las podría encontrar España uniéndose con las demás naciones europeas, en especial con aquellas que, como Italia y Francia, pueden quedar incluidas junto con ella en el rubro común de la latinidad. Pero la respuesta no lograría adquirir jamás vigencia social. En la naturaleza misma de las cosas está que los elementos más aptos para unirse de modo duradero han de ser los que se encuentren mutuamente dotados de mayor afinidad. Por tal motivo, seria ridículo intentar establecer unión prescindiendo de la afinidad o, con mayor razón aún, yendo en contra de sus exigencias. Tal contubernio no podría sino engendrar monstruos. Las ramas no podrán mantenerse lozanas sino en comunión vital con la raíz. Pero que no se inquieten los europeístas. La Hispanidad no ha tenido ni tendrá jamás el más pequeño matiz agresivo. La unión mutua de todos los miembros de la familia hispánica no tiene como objetivo excluir la unión con los demás países, sino tan sólo el procurar que dicha unión se efectúe en las debidas condiciones.
No hay tampoco que ver en ello manifestación alguna de soberbia. Lo que pasa es que cada nación representa un peón insustituible en el ajedrez divino, y que, por consiguiente, cada cual se halla obligada a cumplir con una misión determinada. Esto trae como consecuencia que cada nación debe también buscar y hallar los medios necesarios para llevarla a cabo, so pena de hacerse reo de cierto pecado de infidelidad colectiva. Ahora bien; es preciso confesar que el proceso histórico de desarrollo de la comunidad hispánica que estamos presenciando no ha dado motivo alguno para que se le pueda tachar de exclusivista o xenófobo. Lo único que se pretende es que se respete por todos la libertad de asociación. Si las restantes comunidades culturales o raciales no intervienen abusivamente en nuestros asuntos particulares no tendrán nada que temer de parte nuestra; pero si, por el contrario, se entremezclan en lo que no les atañe, no deberán admirarse que la reacción revista ciertos caracteres. Y conste que las intervenciones abusivas pueden ser de muchos tipos, y que, a veces, las más arteras son las más irritantes.
Resumiendo: el desarrollo y fortalecimiento de la Hispanidad, lejos de significar el abandono por parte de España, de su idiosincrasia y misión europeas, ha de brindarle, de suyo, los mejores instrumentos para su feliz y pronta realización. España se dirige a Hispanoamérica para sacar de esa unión las fuerzas necesarias que han de permitir imponer en Europa la vigencia estable de los valores europeos. En otras palabras, para hacer que Europa vuelva a ser europea. Para que la Europa geográfica y al través de ella el mundo todo entero vuelva a ser, otra vez, Europa espiritual.
Rdo. Padre Osvaldo Lira, SS. CC. (Octubre de 1948 , revista "Alférez")

domingo, 20 de mayo de 2018

HOY OTRA VEZ MARCHAMOS POR LA VIDA


Hoy, a lo largo y ancho de Argentina, millones de personas se movilizaron a favor de la vida.
Como era de esperar no hubo disturbios ni daños. Nadie atacó ni agredió a las mujeres que pasaban con los pañuelos feministas, nadie impidió ni interrumpió la entrevista que se le estaba haciendo a una militante proaborto al lado del escenario principal.
Como siempre digo, las diferencias son mucho más que ideológicas, son humanas.