martes, 29 de septiembre de 2020

"EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL"


La Fundación San Jerónimo (Ciudad de Córdoba)  invita al curso virtual "EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL" en el cual se abordarán algunos de los autores más influyentes de este periodo histórico: Miguel de Cervantes, Fray Luis de Granada y Fray Luis de León. Este se llevará a cabo de forma virtual los días 22 y 29 de octubre, 5 y 12 de noviembre a las 19h., y estará a cargo del Dr. Daniel Teobaldi, el Prof. José María Boetto y el Prof. Fernando Teruel Mendoza. El costo del mismo será de $400. 
Para inscribirse y recibir información adicional, deberán ingresar al siguiente enlace. 


lunes, 28 de septiembre de 2020

ALGUNAS FOTOS DE LA CEREMONIA DEL 24 DE SEPTIEMBRE 2020, EN DÓNDE SE TRASLADARON LOS RESTOS MORTALES DEL ARZOBISPO MARCEL LEFEBVRE

Un millar de sacerdotes, religiosos y fieles acudieron a la ceremonia del jueves 24 de septiembre, que además de la traslación de los restos del Fundador de la FSSPX, Mons. Marcel Lefèbvre, marca también los 50 años de la apertura del seminario de São Pio X en Écône (VS, Suiza) en el año 1970.
Primeramente el obispo Bernardo Fellay celebró una misa pontifical, en la iglesia del seminario, dedicada al Inmaculado Corazón de María, ante unos 400 fieles, el resto viendo desde una tienda montada para la ocasión en el exterior del Seminario. A continuación, se trasladaron los restos de Mons. Marcel Lefebvre del yacimiento donde descansan varios miembros de Fsspx, hasta la cripta de la iglesia, donde desde los años de su construcción, había sido previsto la edificación de un monumento funerario para este fin.
Después de esta ceremonia emotiva, los presentes tuvieron la oportunidad de recogerse junto a la nueva tumba de este obispo que junto a otros defendieron con valentía la fe católica, y por quien la misa tradicional y el sacerdocio católico fueron rescatados.










martes, 22 de septiembre de 2020

SU SANTIDAD BENEDICTO XV, UN PAPA PROMOTOR DE LAS MISIONES

Giacomo della Chiesa nació en la ciudad italiana de Génova, el 21 de noviembre de 1854.


Estudió derecho en la Universidad de Génova, graduándose como doctor en derecho civil el año 1875. Perfeccionó sus estudios teológicos en la Universidad Gregoriana, en Roma.
Inmediatamente después de ser ordenado presbítero en 1878, ingresó a la Accademia dei Nobili Ecclesiastici, la escuela diplomática del Vaticano.
Después de trabajar por un breve periodo en la Santa Sede, el futuro Papa fue enviado como Nuncio a España. Tuvo una decisiva participación en la mediación papal ofrecida para resolver el problema territorial entre España y Prusia por la disputa de las Islas Carolinas. Regresó a Roma para ser asistente en la Secretaría de Estado del Vaticano. En 1901 fue elegido Sub-Secretario de Estado.
En 1907 el Papa Pío X lo nombró Arzobispo de Bolonia, lugar donde ejerció su labor con gran celo pastoral, distinguiéndose, entre otras cosas, por ser un gran director espiritual.
Siete años después, en 1914, Pío X le creó cardenal, tres meses antes de ser él mismo el que sería elegido sucesor de San Pedro.
Su PontificadoElegido Papa el 3 de septiembre de 1914, poco después de iniciada la Primera Guerra Mundial. Con gran habilidad diplomática, el Papa Benedicto XV se empeñó en lograr la paz entre las naciones. Declaró la imparcialidad y neutralidad total de la Iglesia con el fin de poder prestar su mediación para lograr una pronta distensión y un justo acuerdo de paz.
De paternal corazón, Benedicto entendió que su misión era la de ser un apóstol de la paz, un promotor de comunión y reconciliación en medio del odio y del irracional conflicto. Benedicto XV quiso ser para todos un padre, un hermano solidario, un cristiano coherente. Así, tuvo muestras de solidaridad con las víctimas de la gran guerra. Por ello Benedicto XV ha sido calificado como el buen samaritano de la humanidad y es recordado como el Papa de la paz.
Cercana ya la hora de su tránsito a la Casa del Padre Eterno, se ofrecía al Señor diciendo: “Nos ofrecemos nuestra vida a Dios en nombre de la paz del Mundo”.
Pastor de la IglesiaDurante su Pontificado fue promulgado el Código de Derecho de Canónico, en 1917, fruto de varios años de trabajo iniciados durante el pontificado de su predecesor Pío X. Este hecho es considerado el acontecimiento intraeclesial más importante de su Pontificado, dado que el Código se constituyó en el elemento decisivo para la organización eclesiástica.
En 1917, Benedicto XV creó la Congregación para las Iglesias Orientales.
En 1919 publicó la Encíclica Maximum illud, considerada “la carta magna” de la actividad misionera y evangelizadora. “La Iglesia de Dios es católica y, por lo tanto, no puede ser extraña a ningún pueblo”, decía en ella el Santo Padre.
Relaciones con los EstadosDesde que estalló la guerra se pronunció por la paz y proclamó la absoluta neutralidad e imparcialidad de la Iglesia. Sus reiterados llamados a la paz no fueron escuchados.
En 1917 envió una carta a los líderes de las naciones involucradas en el conflicto armado, proponiendo un serio plan de paz. Lamentablemente la sensata propuesta del Papa tampoco prosperó.
Mientras tanto, Benedicto XV orientó los esfuerzos de la Iglesia hacia la ayuda a los que más sufrían como consecuencia de la guerra: repartió víveres y material sanitario, donó dinero, organizó un servicio de búsqueda de desaparecidos por el que, gracias a sus denodados esfuerzos y gestiones, muchos presos de guerra pudieron retornar a sus hogares.
Finalizada la guerra, en 1919 Benedicto XV realizó muchas acciones caritativas, intercedió en favor de los alemanes, para que los aliados desistiesen del cruel bloqueo que habían impuesto, y que venía ocasionando un innecesario sufrimiento a muchas mujeres y niños. El Santo Padre mandó realizar una colecta entre los feligreses de todo el mundo para ayudar a niños hambrientos.
Asimismo en la Unión Soviética, cuando la hambruna azotó a sus pueblos el año 1921, pondría a disposición de los necesitados la ayuda solidaria de la Iglesia.
Por las iniciativas pacificadoras del Papa Benedicto, la Santa Sede experimentó por entonces un avance muy positivo en lo referente a las relaciones internacionales: recibió el reconocimiento diplomático del gobierno de Inglaterra (1914) y de Francia (1921); con el gobierno italiano se abría un camino de negociación cuando Su Santidad explicitó que la Iglesia no pretendía recuperar los estados pontificios que había perdido, con lo que se sentaban las bases para que, posteriormente, se llegase a una plena reconciliación con el estado italiano.
Documentos trascendentalesAlgunos de los documentos más importantes de su magisterio pontificio fueron las Encíclicas Pacem Dei Munus (1920), sobre la restauración cristiana de la paz y Spiritus Paraclitus (1920), sobre la interpretación de la Sagrada Escritura. Es especialmente importante su Carta Apostólica Maximum illud (1919), sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero. Benedicto XV falleció el 22 de enero de 1922 en Ciudad del Vaticano.

viernes, 18 de septiembre de 2020

PARA TODO BAUTIZADO EL ÚNICO MATRIMONIO QUERIDO POR DIOS ES EL BENDECIDO POR LA IGLESIA.



¿Quién ha de casarse y quién no ha de casarse?
Si el matrimonio ha sido instituido por Dios, entonces se nos surge espontánea la cuestión: esta ordenación divina, ¿es obligatoria para todos los hombres sin excepción? ¿Es voluntad de Dios que se casen todos los hombres?
No todos deben casarse, porque hay personas a las que Dios las llama para que vivan solo para Él, en absoluta continencia; no obstante, para la mayoría de los hombres lo más apropiado es que se casen. Que el matrimonio no sea obligatorio para todos los hombres; más aún, que el celibato dirigido a un fin más alto, al servicio más perfecto de Dios, sea más meritorio que el casarse, sólo lo sabemos desde la venida de Jesucristo.
Él lo pregonó con toda claridad. En cierta ocasión dijo nuestro Señor que algunos «por amor del reino de los cielos» (Mt 11, 12) no se casan; es decir, no se casan porque quieren vivir para Dios sin tener que dividir su alma. Después, San Pablo trató más detenidamente la cuestión y dijo: «El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido» (I Cor 7, 32- 33).
Así, pues, aunque el matrimonio es un plan santo de Dios, la virginidad es un estado más perfecto. Así hemos de interpretar este otro pensamiento de San Pablo: «Bien le está al hombre abstenerse de mujer» (I Cor 7, 1), es decir, llevar una vida completamente virginal, abrazada por el servicio de Dios y el amor al prójimo, es más perfecto espiritualmente hablando. Porque el que no se casa, para poder servir mejor a Dios y no tener el corazón dividido, hace un sacrificio mayor por amor al Señor.
Pero el Señor no impuso esta obligación a nadie. No es más que un «consejo evangélico»; no es un mandato. «Aquel que puede ser capaz de, eso, que lo sea» (Mt 19, 12) —dijo el Salvador. Y que la mayoría de los hombres no está obligada a ello lo dice también San Pablo, cuando en el mismo pasaje escribe que para evitar el pecado de fornicación «viva cada uno con su mujer, y cada una con su marido» (I Cor 7, 2). La expresión «viva» tiene sentido de concesión: es lícito, puede vivir en matrimonio.
Por tanto, para la mayoría de los hombres ésta es la regla general, porque el don de la continencia para toda la vida es privilegio de pocos Así, pues, podremos ya responder a la cuestión: ¿quién ha de casarse y quién no ha de casarse?

¿Quién no ha de casarse?
Ante todo, aquellos que sufren una grave enfermedad hereditaria; éstos hacen bien si no contraen matrimonio, porque corren un gran riesgo de transmitir su enfermedad a los hijos. Sin embargo, las leyes civiles que prohíben a estas personas casarse son generalmente más severas en este punto que la Iglesia. La moral cristiana, aunque no lo aconseje, tampoco lo prohíbe bajo pena de pecado grave..., según lo expresó sin ambigüedades el Papa Pío XI en su Encíclica «Casti connubii».
¿Por qué no lo prohíbe? Porque es posible que el matrimonio brinde consuelo, compañía y ayuda espiritual a estas personas, que ya de por sí sufren bastante, y les haga de esta forma más fácil el camino de la santidad. Y éste es el principal objetivo de la Iglesia de Cristo: facilitar a los hombres la salvación eterna.

¿Quienes más no han de casarse?
Los que quieran poner su vida al servicio exclusivo de un gran ideal que les exija todo su tiempo y esfuerzo, como, por ejemplo, dedicarse a una obra de caridad muy absorbente, o los que han sentido la llamada de Dios para vivir sólo para Él, como los sacerdotes o los religiosos. Estos tampoco han de casarse; pero han de guardar hasta la muerte una vida continente intachable.
Exceptuando estos casos, para todos los demás ésta es la voluntad de Dios: «creced y multiplicaos» (Gen 1, 28). Por tanto, el que no está enfermo ni pone su vida exclusivamente al servicio de un gran ideal, lo mejor es que se case. No sólo por seguir el plan querido por Dios, sino por su propio interés: «No es bueno que el hombre esté solo» (Gen 2, 18). Dios, que ha creado al hombre, sabe mejor que nadie lo que es mejor para la naturaleza humana.
La vida de un soltero, por la soledad que tiene que sufrir, no es envidiable de ninguna manera. Aunque el soltero posea muchos bienes, se encuentra solo y sin familia. Tendrá una casa magnífica, pero le falta un hogar en que se sienta acompañado y querido. En el caso de las mujeres que se quedan solteras, en muchos casos, ellas no tienen ninguna culpa: simplemente, no tuvieron la oportunidad de casarse. En el caso de los hombres, en bastantes casos si puede haber culpa: no quisieron casarse por puro egoísmo. La mujer que no pudo casarse por propia iniciativa, tendrá el consuelo de no fue por voluntad propia, y sabrá conformarse con la voluntad santa de Dios, que así lo ha dispuesto.
A los varones, por tanto, les digo: casaros o consagraros a Dios (siendo sacerdotes o religiosos) Hemos visto que el matrimonio, desde que el hombre existe sobre la tierra, es una institución de origen divino. La familia es también la base fundamental de la sociedad. Siendo esto así, a la legislación civil le corresponde, por todos los medios posibles, asegurar que la familia se mantenga fuerte y sana.
Si la Iglesia hace todo lo posible para educar la conciencia, el Estado tendrá que hacer otro tanto defendiendo la moral pública, de forma que al ciudadano se le resulte más fácil seguir la voz de su conciencia. El Estado deja de cumplir su función cuando permite que la inmoralidad —en películas, espectáculos, diarios, revistas...— hagan befa de los ideales de la familia y socaven la moralidad pública.

¿De qué sirve que los políticos alardeen de «defender la familia» cuando con sus disposiciones y leyes permiten que los jóvenes se vean asaltados por toda una industria del placer (pornografía, alcohol, prostitución...) que sólo busca explotarlos para conseguir ganancias materiales?
No olvidemos que el matrimonio y la familia no son una invención humana, sino una exigencia de la naturaleza humana, tal como lo ha dispuesto Dios al crearnos de una determinada forma. Y la naturaleza humana no cambia, al igual que no cambian las leyes de la física o de la química.
Dios estableció en la naturaleza inanimada las leyes de la química y física. Dios ha querido también que la naturaleza humana se rija por unas leyes, como son las del matrimonio. ¡Ojala que todos lo reconozcamos antes de que sea demasiado tarde, y volvamos a acoger el ideal del matrimonio tal como lo ha querido Dios!

Fuente: El Matrimonio Cristiano, Mons. Tihámer Tóth.

sábado, 12 de septiembre de 2020

FUERTE MENSAJE DEL PRESIDENTE DE EL SALVADOR 🇸🇻 NAYIB BUKELE PARA LOS PRESOS QUE TIENEN MIEDO A CONTAGIARSE DEL COVID 19 EN LAS CÁRCELES.



"Bueno, “amiguitos” miedo tenía esa Abuelita que arrastraste tres cuadras para Quitarle su jubilación, miedo tenía ese Jovencito que se dirigió a estudiar y que tú le metiste un Plomazo para robarle sus zapatillas, miedo tenía esa Jovencita a la que Violaste, y miedo tenía ese Hombre que Mataste por robarle sus pertenencias. Prenden fuego colchones y después reclaman. Estás pagando, hiciste mal las cosas. Y, bueno, amigo es la ley de la vida. Así como tuviste los Huevos para apuntar, matar y violar a una persona, hubieras tenido los huevos para salir a las seis de la mañana a buscar Chamba.( trabajo)  “TUS DERECHOS NO EXISTEN DESDE QUE VIOLASTE, ROBASTE, ASESINASTE A OTROS.”
Si un Médico o un Policía mueren cumpliendo su labor, es natural que un Delincuente muera cumpliendo su Condena.
Se me olvidaba decir que ustedes tienen la comida Segura todos los días, aún con tanto Daño y Dolor causado a la sociedad y muchos Niños sin padres están Abandonados sin hogar ni Comida.
Ustedes gozan del derecho inviolable a la vida, el cual le arrebataron a miles de VIDAS Inocentes".



jueves, 10 de septiembre de 2020

ALERTAMOS A LA POBLACIÓN SOBRE LOS RIESGOS DE LA "NUEVA NORMALIDAD".




Debido a los intereses geopolíticos que han llevado a instalar el discurso pandémico, vemos que acecha como peligroso un discurso que pretende apreciarse como amigable. La "Nueva Normalidad". 
En esta PUJA POR CAMPOS DISCURSIVOS DE PODER buscan legitimar prácticas y acciones para modificar los hábitos de la población.
En un primer punto, la construcción de la "nueva normalidad" se basa sobre el miedo a la muerte. Se basa en el miedo antropológicamente mas antiguo del ser humano, para buscar imponernos que si no nos comportamos de determinada manera, aumentaremos nuestras probabilidades de MORIR.
Segundo, este discurso se edifica en torno a políticas de "patrullaje vecinal", donde vecinos denuncian a vecinos; expandiendo políticas de control social y teniendo agentes de espionaje gratis. Ello divide y enfrenta a la población.
Tercero, la "nueva normalidad" se basa en la adquisición de hábitos vinculados al desapego social. De un dia al otro nos borraron media cara. Quedate en tu casa. Distancia social. No hables fuerte y no te rias. No expreses tu malestar. No te manifiestes. Buscan imponernos las sonrisitas de la comunicación virtual, pero el ser humano necesita estar agrupado porque somos SERES SOCIALES.
Con todas estas medidas se busca fomentar: la obediencia sin responsabilidad ni conciencia individual, la despersonalizacion, cuerpo propio como sujeto de politicas de estado, el desapego, la apatía y la fobia social.
Visto en: Psicólogos Por La Verdad Argentina

sábado, 5 de septiembre de 2020

LO QUE FUE EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO (La Colimba)




Por Eduardo Javier Mundani Osuna (autor)

La colimba igualaba. Te hacia igual al otro. El rico con el pobre. El instruido con el analfabeto. El alto con el bajo. El flaco con el gordo. Todos vestían igual. Todos comían lo mismo. Todos obedecían de la misma manera. De golpe y porrazo, yo un nene de mamá, aparecí durmiendo en el piso, sobre una colchoneta, en el medio de un monte de eucaliptos, al lado de un desconocido. Hugo se llamaba aquel desconocido compañero de carpa. Yo, recién salido del secundario, instruido, maestro de inglés, típico representante de la clase media, aprendía a conocer otras realidades. Porque Hugo era un carrero que vivía en una villa de Lugano. Así aprendí de un mundo para mí inexplicable y extraño. Cuando tuvimos un franco, me invitó a almorzar a su casa. Me espero en la parada del colectivo. Me dijo que era mejor que fuese con él. Por las dudas. Nos metimos en un chaperio. Un laberinto de casitas de chapa, saltando ríos de aguas servidas. Me mostró su carro y su caballo, que usaba para cirujear en las calles. Cuando entre, nos esperaba su mamá. Piso de tierra apisonada, mesa enclenque de madera, sillas a punto de caerse. Y multitud de rayitos de la luz del sol que entraban por los miles de agujeritos que tenían las chapas, que así como dejaban entrar al Dios Febo, también dejaban entrar al frío o la lluvia. Todo el día pasé en la casa de mi compañero de colimba en el medio de una villa de Lugano, conociendo otro mundo a media hora de mi casa. Eso hacía la colimba. Igualaba. Allí no había diferencias. Siempre recuerdo a Bustos, un hachero, llegado del medio del monte chaqueño. No sabía usar el cepillo de dientes. Obviamente le enseñamos. Y le enseñamos también a lo lindo que era bañarse con agua caliente todos los días. El Servicio Militar Obligatorio fue una Ley Nacional impuesta allá por 1898, que sirvió para forjar la identidad argentina. Sirvió para poder tener una idea de la realidad social de la juventud argentina. Porque con la revisacion médica pre colimba, se podía conocer la realidad sanitaria de gran parte de la población. La colimba fue la primera escuela para muchos, porque allí también se enseñó a leer a miles. Se enseñaba respeto. Subordinación. Escala de valores. Te enseñaba a valorar a tu casa y a tu familia. Se enseñaba civismo. Se enseñaba respeto y amor por los símbolos patrios. Y también, por añadidura, a ser un soldado preparado para la guerra. Si te mandaban un cuerpo a tierra, seguramente te salvaría en el medio de una batalla. Si pasabas hambre, también la tendrías en la primera línea de combate. Acepto críticas de aquel que haya sido colimba. Aquel que hable por boca de ganso, de lo que le contó otro, ni cabida.