domingo, 14 de junio de 2026

FALLECIÓ ANTONIO REGO, CREADOR DE ESE BASTIÓN NACIONALISTA QUE FUE LA LIBRERÍA HUEMUL


Por: Mario Caponnetto
Me llega la noticia de la muerte, hoy, 14 de junio, de Antonio Rego el otrora dueño de la mítica Librería Huemul. Con él se va no solo un librero a la antigua usanza, de aquellos que retenían en su memoria todos y cada uno de los miles de libros atiborrados en viejos anaqueles, sino una figura arquetípica del nacionalismo argentino. Rego fue, efectivamente, un nacionalista de pies a cabeza, con todas las virtudes y particularidades que esto supone. Huemul, su librería, fue durante décadas, y por varias generaciones, el obligado punto de encuentro de los nacionalistas argentinos en sus variadas vertientes y especies. Era común ver en sus pasillos, en medio de un universo de libros, figuras como Leonardo Castellani, Julio Irazusta, Jordán Bruno Genta, Hugo Wast y tantos otros que acudían no solo a comprar o a discutir el pago de los derechos de autor (ya que Huemul era también editorial) sino a conversar con Antonio que los recibía, siempre de pie, detrás del mostrador, con su proverbial sonrisa y su agudo sentido del humor. Había comenzado muy joven a vender libros. Al principio, de modo ambulante; más tarde, se estableció en uno de los puestos de venta de libros que ocupaban el predio detrás del Cabildo de Buenos Aires, auténtica megalibrería nacionalista al aire libre. Finalmente, se instaló en Huemul que sería su sede definitiva, en la Avenida Santa Fe 2237, un sitio porteño si los hay. Huemul tenía, además, detrás del salón de ventas, otro pequeño en el que se organizaban reuniones políticas y solían dar sus conferencias los ya mencionados personajes y maestros del nacionalismo. Me viene a la memoria, ahora, una inolvidable exposición de Genta sobre la palabra y la acción que, a mis veintidós o veintitrés años, me causó una impresión que todavía perdura. También, en alguna ocasión, los escuché al Padre Castellani que siempre nos dejaba suspensos y con muchas cosas para rumiar y pensar. Recuerdo que para acceder al salón, situado detrás de un viejísimo cortinado rojo, había que sortear grandes parvas de libros que se acumulaban por todas partes, aparentemente sin orden alguno. Digo aparentemente, porque Antonio los tenía perfectamente ordenados en su increíble memoria. Huemul fue, en cierto modo, nuestra casa, nuestro punto de encuentro; en mi caso era el lugar obligado de las citas con la que fue mi única novia y única esposa, Lis Genta. Rego. muchas veces, se hacía risueñamente cómplice de esos encuentros que casi siempre eran a escondidas de los padres de Lis. En aquella época, los novios teníamos un estricto horario de visitas y salidas y no era cuestión de discutirlos. Vieja Librería Huemul, mágico mundo de libros en el que nos sumergíamos durante largas tardes despreocupadas y felices. Actualmente, aunque sigue funcionado en la misma sede, ya no es la de entonces. Por razones que ignoro, Rego perdió la librería y ésta pasó a manos de familiares que cambiaron por completo su estilo y su espíritu. Hoy, la muerte de Antonio Rego me ha inundado el alma de pesar por la partida de un amigo, pero también de la dulce nostalgia de una juventud preñada de sueños y de esperanzas de una Argentina mejor. Querido, Antonio: descansa en paz y que el Señor te conceda un puesto sobre los luceros. Hasta el reencuentro. 

1 comentario:

  1. Qué foto más sorprendente, justamente a esta librería que la denunciaron en su momento por ser antisemita y en la foto se ve a dos Moihes saliendo de la misma

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