jueves, 23 de julio de 2026

LA CAUSA DE LA PEOR CRISIS QUE HA ATRAVESADO LA IGLESIA (Visto en Catolicidad)




Su Santidad Pío IX advirtió:
“El liberalismo católico es un pie en la verdad y un pie en el error; un pie en la Iglesia y un pie en el siglo, un pie conmigo y un pie con mis enemigos…
Lo que aflige a vuestro país y le impide merecer las bendiciones del Cielo, es la confusión de los principios. Diré la palabra y no la callaré: lo que más temo para vosotros no son esos miserables de la Comuna, verdaderos demonios escapados del infierno, es el liberalismo católico, ese sistema fatal que siempre sueña en conciliar dos cosas imposibles: la Iglesia y la Revolución. Lo he condenado ya, pero lo condenaría cuarenta veces más si fuera necesario. Sí, vuelvo a decirlo es por el amor que os tengo; sí, ese juego de equilibrio es el que puede acabar por destruir la religión entre vosotros”.
(S. S. Pío IX, Alocución a los católicos de Francia, 18-6-1871).

San Pío X señalaba también este gran peligro:
"Los católicos liberales son lobos cubiertos con piel de cordero. Y por eso el sacerdote, verdadero sacerdote, debe revelar al pueblo confiado a sus cuidados sus peligrosas asechanzas y sus malos objetivos"
(San Pío X, alocución del 5 de septiembre de 1894, siendo cardenal).

Citamos, ahora, una entrevista concedida por el cardenal Ratzinger a Vittorio Messori en noviembre de 1984. En relación a los desafíos que enfrentaba la Iglesia en el CVII, dijo:
"El problema de los años 60 era el de adquirir los mejores valores resultantes de dos siglos de cultura "liberal". De hecho son valores que, aunque nacidos fuera de la Iglesia, pueden encontrar su lugar purificados y corregidos en su visión del mundo. Eso es lo que se ha hecho".
Esto muestra claramente la fuerte influencia del liberalismo, del modernismo dentro de la Iglesia en los años sesentas (y mucho antes); del trigo influenciado y contaminado ya por la cizaña. Es la nefasta influencia de Maritain. Esa cita niega la condena radical del magisterio pontificio a TODO el liberalismo.

El Conmonitorio de San Vincente de Lérins (Padre de la Iglesia) enseña:
"Le pertenece a los católicos conservar el depósito de los santos Padres, condenar las novedades impías y, como lo ha dicho una y otra vez el Apóstol, de lanzar anatema (condena) al que anuncie una doctrina diferente a la recibida (Gál. 1,9). De aquí sigue que todo católico deseoso de probar que es hijo legítimo de nuestra Madre la Iglesia, debe adherirse a la santa Fe de nuestros Padres, apegarse a ella y morir por ella. Él debe también detestar las novedades impías, odiarlas, combatirlas y perseguirlas”.
El Concilio Vaticano I dejó claro que la función del Magisterio no es innovar ni purificar ni cristianizar los errores del mundo, sino preservar y explicar la fe recibida:
“El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que enseñaran nuevas doctrinas, sino para que guardaran religiosamente y expusieran fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles.”
¿Queda claro cuál es la médula y causa de los errores que actualmente crecen como cizaña dentro de la Iglesia y provocan la peor crisis de su Historia?
Pero llegará el momento en que el Señor separará la cizaña del trigo, por lo que debemos permanecer fieles a la verdadera fe y a la Iglesia Católica por Él fundada.

martes, 7 de julio de 2026

HISTORIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CAR MEN.... Julio es el mes dedicado a su devoción

 

La historia de la Virgen del Carmen nace con el profeta Elías, en el Antiguo Testamento.
La Virgen del Carmen es la Virgen María, la Madre de Dios y por ello Madre Nuestra. Las distintas advocaciones que Ella recibe son producto del lugar y del mensaje que Ella nos trae.
Así en distintos momentos de la historia Ella se ha mostrado vestida de diferentes maneras, es por esta razón que se le conoce con distintos nombres o advocaciones como por ejemplo La Virgen del Carmen, que toma su nombre en alusión al Monte Carmelo.
Sobre sus orígenes, en el Primer Libro de los Reyes, se habla del profeta Elías, de la gran sequía que sufría el país y de los sacrificios ofrecidos en el Monte Carmelo.
Fue entonces que Elías prometió a Dios que el rey Ajaab y el pueblo abandonarían al dios Baal para que El terminara con la sequía que asolaba a la región.
Después de varias veces que Elías subió al monte, apareció una gran señal:
"Cuando volvió la séptima vez, subía desde el mar una nubecita no más grande que la palma de la mano"; (1 Rey 18,44).
A partir de entonces el Monte Carmelo ubicado al oeste del lago Galileo y cuyo nombre significa jardín se convirtió en un lugar sagrado, hasta donde llegaron a vivir ermitaños que se dedicaban a rezar y que con el paso de los siglos fueron llamados carmelitas.
Estos hombres que se entregaron a la oración y a la penitencia en el desierto, comenzaron con los años a invocar a María con el nombre de “Santísima Virgen del Monte Carmelo”.
En el siglo XIII, el Patriarca Alberto de Jerusalén, delegado papal en Tierra Santa, les pidió a los ermitaños del Monte Carmelo que ordenaran su estilo de vida, lo cual se concretó gracias a los Papas Honorio III e Inocencio IV.
De esta manera, nació la orden religiosa de los Padres Carmelitas, que se extendió por el mundo tanto en su rama masculina como femenina. Posteriormente en el S. XVI Santa Teresa de Jesús, reformadora del Carmelo descalzo reimpulsando la fuerza de su regla original, de oración y clausura.
Y es así como se difunde a América. En 1690, la rama femenina carmelita se extendió a América del sur-
Respecto del origen del mensaje de la Virgen del Carmen, éste está en Inglaterra.
El Domingo 16 de Julio de 1251, San Simón Stock, Superior General de los Padres Carmelitas del convento de Cambridge, estaba rezando por el destino de su orden, cuando se le apareció la Virgen María.
Estaba Ella vestida de hábito carmelita, llevaba al Niño Jesús en sus brazos y en su mano el Escapulario, que le entrega diciendo:
“Recibe hijo mío este Escapulario de tu orden, que será de hoy en adelante señal de mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los que lo vistan.
Quien muriese con él, no padecerá el fuego eterno.Es una señal de salvación, amparo en los peligros del cuerpo y del alma, alianza de paz y pacto sempiterno ”.