miércoles, 23 de septiembre de 2026

MONS. VIGANÒ SOBRE LEÓN XIV: ÉL CAMBIA LA CARA, NO LA AGENDA. "PREVOST HACE QUE LA VIDA DE SANTO PÁDRE SEA PRESENTABLE

En algunos pasajes de la entrevista publicada en LifeSiteNews, el monseñor Carlo Maria Viganò traza un paralelo muy severo entre el papaado de Francisco y el de Leo XIV. Aquí hay algunos aspectos destacados:


"Leo XIV entra en este proceso no como un innovador, sino como el que consolida y lo hace presentable. Bergoglio ha desechado violentamente la Papalicia; Prevost le da a esa desechada una forma de permanencia institucional, casi agradecida, "permanente". Su tarea — y creo que está plenamente consciente de ello — es hacer que la sinodialidad sea irreversible, esa "revolución permanente" que lleva al Consejo a sus consecuencias finales, y asegurar que la Iglesia Católica definitivamente deje de ser un obstáculo para el proyecto masonico y globalista. Cuando el Papa ya no es un freno, sino un acelerador, la eliminación del catecismo no es un evento futuro: es lo que está sucediendo ante nuestros ojos. Y el Señor nos ha advertido: 'entonces conocerás a los malos'. No con una complacencia apocalíptica, sino con el dolor de un obispo que ve a la Novia de Cristo entregada a sus enemigos por aquellos que supuestamente defienden a ella".
Lo que ha cambiado en comparación con Bergoglio no es la velocidad: es la cara. Bergoglio estaba gritando, y aquellos que gritan despiertan; Prevost sonríe, y aquellos que sonríen se duermen. Pero es una sonrisa helada, el chiste de uno que sabe que no encontrará resistencia.
Mira los hechos, no las formas. La agenda no se ha desacelerado: se ha intensificado en todos los frentes — la sinodialidad, el ecologismo, la inmigración, el sincretismo, la normalización de la ideología LGBTQ+. Y sobre todo, Prevost va más allá del predecesor."
El 13 de agosto pasado, en Cusco, en una conferencia preparatoria para el viaje de Prevost a Perú, el obispo Jordi Bertomeu — obispo de la Dicastería de la Doctrina de la Fe — colocó hojas de coca en la ofrenda al ídolo infernal de Pachamama, junto con el obispo Lizardo Estrada Herrera, obispo auxiliar de Cusco y secretario general de CELAM, y el obispo Miguel Ángel Cadenas, obispo de Iquitos. Con Bergoglio, Pachamama entró en los jardines del Vaticano y la Basílica de San Pedro como un gesto escandaloso; con Prevost, entró en la dicastería que tendría la tarea de condenarla — y entró a través de aquellos que, en esa dicastería, administran la justicia. No es una disminución: es una institucionalización.
El estilo de Leone se mide solo en apariencia. El latín aquí y allá, la corbata que se lleva incluso de manera inapropiada — incluso descendiendo del avión —, el tono cortés: son anestesizados administrados a un cuerpo que ya no puede reaccionar. Y el anestesia no disminuye la violencia: lo hace posible.
Los conservadores estuvieron encantados por la forma. Pero en verdad, no hay ni siquiera eso. Quien estuviera contento con la corbata tenía la corbata y nada más, y pagaba por ese tejido con silencio sobre todo lo demás.
Finalmente, hay el aspecto que revela la naturaleza auténticamente tiránica de este gobierno, y ese es la delegación. Los delegados de Prevost a la Curia, a las dicasterías, a las conferencias episcopales, a los "procesos sinodales", para que ninguna decisión lleve a su responsabilidad. El Papa que no decide es el Papa que ha decidido dejar las cosas ser, y que ha encontrado una manera de no darse cuenta de esto a nadie.
(Fracciones de la entrevista con Gaetano Masciullo con Mons. Carlo Maria Viganò para LifeSiteNews – primera y segunda parte)

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA FSSPX ES SEDE VACANTE ... Por: Mons. M. Loya


Sí, se convirtieron en lo que más odian:
-Consagran obispos sin permiso de su "papa".
- No celebran la misa, ni los sacramentos, ni el misal, ni el ritual que celebra su "papa".
-No siguen la doctrina que sigue su "papa".
-No pueden entrar en los templos donde radica su "papa".
-No son parte de la jerarquía cuya cabeza es su "papa".
-Critican y llaman hereje a su "papa".
-Son rechazados y excomulgados por su "papa".
-No aceptan los mandatos ni decisiones disciplinares para la iglesia por su "papa".
-No aceptan las encíclicas de sus "papas".
Los lefebvristas son los más perfectos sedevacantes en la práctica que he visto..
¿Cuál es la diferencia en la práctica con los de la posición sede vacante? Ninguna, mas que la hipocresía y el autoengaño.
Si no fuera una burla para las inteligencias su creencia en su papa, me daría mucha risa.
Qué clase de fieles o seguidores tienen que no se dan cuenta de la farsa que les venden, la Fraternidad es más sedevacante que muchos "sedevacantistas", y sus seguidores se hacen ilusiones que están dentro de la estructura de la Iglesia por SÓLO DECIR QUE ÉL ES PAPA, pero en sus acciones le desconocen como papa y le quitan todo poder de papa.
La Sede está Vacante desgraciadamente, debemos asumir las consecuencias y la responsabilidad de la lucha por la Fe Católica, no engañándonos pensando que aún queda algo bueno o algo que salvar de la falsa iglesia modernista. Es otra iglesia, no es una iglesia católica errada, pensar así es impío, no es un papa malo, no es Papa. Listo. Las cosas claras como la evidencia directa nos las presenta, sin engaños.
+ Mons. Merardo Loya.

jueves, 3 de septiembre de 2026

MULTITUDES DE ESPAÑOLES PROTESTAN POR LA INVASIÓN MUSULMANA EN LAS PLAZAS DE CEUTA Y NI UN OBISPO SE HIZO PRESENTE

 


Mil plazas llenas al mismo tiempo, un bosque de banderas de España de Cibeles al Pilar, y un solo grito de norte a sur: «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». No se veía nada igual desde el otoño de 2017, cuando el desafío separatista sacó a la calle a una nación que parecía dormida. El pueblo español tarda en reaccionar. Pero cuando lo ponen en jaque, reacciona. Ayer volvió a hacerlo — solo, sin sus pastores.

Hay imágenes que un país solo produce cuando siente amenazada su propia existencia. La marea rojigualda cubriendo Cibeles y desbordándose por Alcalá, Gran Vía y la Castellana. La plaza del Pilar quedándose pequeña, con riadas de gente bajando por la calle Alfonso. Sevilla abarrotada hasta las bocacalles. Ancianos con la bandera al cuello junto a familias con niños a hombros. Y la más elocuente de todas: Ceuta entera —una ciudad de 83.000 almas puso a más de 25.000 en la calle— marchando desde las Murallas Reales, esas murallas que llevan cinco siglos diciendo lo mismo que ayer decían las pancartas.
La última vez que España se miró así al espejo fue en octubre de 2017. Entonces fue el separatismo quien puso a la nación en jaque; las plazas se llenaron de banderas que muchos habían tenido años guardadas en el armario, casi con pudor. Ayer, el jaque venía del sur: una agresión híbrida que el mismo día de la movilización quedaba negro sobre blanco en el informe policial remitido a la Audiencia Nacional, que apunta a una operación planificada con implicación de las fuerzas marroquíes. Y la respuesta fue la misma. Porque este es el carácter de este viejo pueblo: aguanta, calla, encaja durante semanas —un mes y tres días ha tardado esta vez—, parece anestesiado, y de pronto se levanta entero. Como en 2017. Cuando España está en jaque, España reacciona.

Dónde estaba la Iglesia
En ese espejo de 2017 hay, sin embargo, una ausencia que ayer se hizo clamorosa. Ninguna crónica de la jornada registra presencia episcopal en ninguna de las más de mil concentraciones. Ni en Cibeles, ni en el Pilar, ni siquiera en Ceuta. Los obispos, que este verano no han escatimado comunicados, no encontraron una tarde para estar donde estaba su pueblo.
Porque hablar, han hablado. El obispado de Cádiz y Ceuta habló el mismo 30 de julio, con la avalancha aún en curso, para anunciar que las colectas de todas las parroquias ceutíes se destinarían íntegramente a la Delegación de Migraciones. No a los comerciantes que bajaron la persiana por miedo, para las familias encerradas en sus casas, para una ciudad cuya soberanía acababa de ser arrollada. Luego intentaron enmendarlo, pero el temor, los complejos y la dependencia de las lucrativas estructuras asistencialistas de este modelo migratorio fracasado son indelebles ya al episcopado español.
Habló el padre Ángel, aterrizando en el CETI para proclamar ante las cámaras de laSexta que quienes acababan de entrar ilegalmente «son unos santos», porque «nosotros en su lugar haríamos cualquier barbaridad». Ni una palabra sobre las mafias, sobre el papel del régimen alauí, sobre los muertos que la operación dejó en el agua ni sobre los ceutíes. Cuatro semanas después de la canonización exprés, las patrullas del Ejército en esa misma ciudad recibían autorización para portar munición real tras tres emboscadas —pedradas en Benzú, un sargento herido en el Foso Real, botellas de líquido corrosivo—, y la Policía cargaba en Loma de Colmenar.
Habló el administrador apostólico, Mons. Ramón Valdivia, para describir a los llegados como «misioneros de la esperanza que ensanchan nuestro corazón» —mientras su propia grey contaba pérdidas y pedía protección.
Y habló, sobre todo, el aparato de Migraciones. El Departamento de la CEE, Cáritas y el Servicio Jesuita a Migrantes dedicaron agosto a exigir que no se «politizara» la crisis y a desmentir —antes de investigación alguna— todo vínculo con la regularización masiva que la propia Iglesia apadrinó. El informe policial que ahora obra en la Audiencia Nacional los desmiente a ellos. El único que llamó a las cosas por su nombre fue el presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Luis Argüello —«la invasión de Ceuta es un test. La demografía es un arma»—, y su propio aparato se apresuró a sepultar el diagnóstico notas de tono contrario.